Un romance que no acabamos de entender: la música y la marihuana

Posiblemente hemos escuchado en algún momento uno de los clichés que más ha permanecido con el cannabis cultivado con prensa rosin manual, y es el que sostiene que la música puede escucharse mejor si se la ha consumido. La interrogante surge cuando no sabemos si esto es o no cierto.

Uno de los clichés más arraigados de la cultura popular refleja a una persona fumando marihuana mientras escucha música, inmerso en sus sonidos, mientras disfruta cada una de las notas. Lo que trae a nuestra mente las olas de personas fumando esta planta durante el Woodstock de 1969 disfrutando de algunos de las presentaciones musicales de la era, viviendo una experiencia casi espiritual y liberadora a través de la música. Y esto no se trata de una exageración.

No debe ser una idea generalizada el hecho de que, quienes fuman marihuana parecen encontrarse convencidos de que pueden llegar a disfrutarla de una mejor forma. Y para tener una mejor idea de ello, hay que consultar con la ciencia.

De acuerdo a los datos publicados en la National Library of Medicine de Estados Unidos, la principal base para ello radica en el hecho de que tanto el cannabis como la música llegan a provocar que el cerebro libere una sustancia que se denomina dopamina, esta es una hormona que se ocupa de generar los sentimientos de bienestar despues de realizar actividades como comer, sexo o consumir alguna de las sustancia que alteran los sentidos. Cuando se escucha la música que nos agrada, se libera dopamina y llegamos a sentir ese placer por escucharla.

Del mismo modo, existen otros factores que llegan a influir en este factor. Como refleja una investigación de Gus Sherman, quien es experto en cannabis, al parecer existe un efecto combinado del cannabis y la música producido en el hipocampo, esta es un área que es responsable de los recuerdos a corto plazo. El conocedor afirma que se inhibe la memoria a corto plazo lo que lleva a impulsar que se viva un poco más en el presente, generando un mayor enfoque en la música, y con ello disfrutando aún más. Tal afirmación respalda diversas afirmaciones de otros investigadores quienes creen que dicha concentración hace que las personas disfruten cada uno de los elementos de una canción, incluso llegan a descubrir elementos que no habían escuchado con anterioridad.

Por otro lado, se encuentran otros estudios donde se señala que sí existe algo llamado “fluencia fonológica», que es impulsada tras el consumo de THC, y esto también funciona como una especie de pensamiento divergente. El estado mental que surge bajo la influencia de la marihuana permite pensar de forma más profunda las cosas y ahí es cuando hace su entrada el análisis de la música que se llega a escuchar o cómo se percibe.

Según el Dr. Jörg Fachner, de la Universidad Anglia Ruskin, la marihuana “funciona como un aumentador psico-acústico, lo cual significa que eres más capaz de absorber o de enfocarte en algo, y tener un espectro más amplio. No significa que la música cambie, ni el funcionamiento del oído pero sí la forma en que percibimos la música. Asimismo, cambia la percepción del tiempo, y si escuchas música, es un proceso de tiempo así que, si tienes una percepción distinta del tiempo, por supuesto la música se escuchará diferente”.

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